A menudo la inteligencia lógica, el cociente intelectual tiene poco que ver con el éxito laboral, con la satisfacción con el trabajo y con el desarrollo profesional.
En las relaciones laborales, tanto como las propias aptitudes, conocimientos, habilidades relacionadas con el propio desarrollo del trabajo, son fundamentales las actitudes, y las habilidades sociales: empatía, comunicación, liderazgo, motivación, capacidad de trabajo en equipo que forman parte de nuestra Inteligencia Emocional.
Las relaciones con los compañeros, la actitud ante un conflicto con los superiores o con los subordinados, la capacidad para formar redes de amigos en cualquier estamento de la organización y saber tratar a todo el mundo convirtiéndoles en compañeros y colaboradores, tiene muchísimo que ver con conseguir los propios objetivos, con conseguir ese ascenso o simplemente con irse satisfecho a casa después del trabajo, y sentirse feliz con el propio desarrollo profesional.
Los estudios realizados por la Fundación Carnegie, y reafirmados por el Instituto Carnegie de Tecnología demostraron que aún en las ramas técnicas, solo 15 por ciento del éxito financiero de un profesional se debe al conocimiento técnico y alrededor del 85 por ciento se debe a la habilidad en las relaciones humanas, a la personalidad y a la capacidad de tratar a las personas.
CURSOS DE INTELIGENCIA EMOCIONAL Y HABILIDADES SOCIALES
MATRICULA ABIERTA